20 de febrero de 2013

CAPITULO 21


*Narra Niall*

Por fin era por la mañana, no había podido dormir en toda la noche. Me levanté y me vestí. Los chicos estaban ya preparados cuando salí del baño. Desayunamos y fuimos en busca de Cristian y sus amigas. Al llegar, estaban esperándonos, puntuales, en la puerta.

-Buenos días –dije saliendo del coche.

-Hola –respondió sonriente Amanda.

Nos saludamos y cogí la maleta de Amanda para llevarla al coche. Lo hice sin pensar, pero siempre me mostraba más caballeroso con ella.

-Gracias pero puedo llevarla yo, no te molestes –dijo sonriéndome.

-No, tranquila, no es molestia.

Nos despedimos de Tamara y Álvaro, Sonia no se había despertado aún, y nos fuimos. En el avión me senté junto a Harry y Zayn. Se miraron entre ellos y luego me echaron una mirada girando la cabeza hacia Amanda. La miré, estaba hablando con Alexandra. 

-¿Qué?

-¿Cómo que qué? –dijo Zayn acerándose.

-Pues eso, ¿qué pasa?

-¿Qué vas a hacer? –preguntó Harry ignorándome.

-¿Hacer de qué?

-Oh, vamos, todos sabemos que te gusta –dijo Zayn alzando un poco la voz y todos nos miraron. Me puse colorado.

-Shh, no grites.

Se sonrieron y me volvieron a mirar.

-Entonces, ¿qué vas a hacer? –continuó Zayn.

-Pero, que no me gusta.

-Vale, lo que tú digas, pero ¿qué vas a hacer? –siguió Harry.

-Ahora mismo, me voy a dormir.

Antes de que pudieran seguir molestándome me cambié de asiento y me intenté dormir. ¿Por qué pensaban que me gustaba? Solo era amable con ella como podía ser con los demás. Antes de seguir dándole vueltas me quedé dormido.

*Narra Amanda*

¿A quién se referiría Zayn cuando gritó? Quién sabe. En el avión me pasé todo el rato hablando con Alex, era la única persona con la que podía hablar ya que los chicos se quedaron dormidos y con Lucía no me apetecía hablar porque acabaría gritando, como últimamente solía hacer, estaba insoportable.

Cuando aterrizamos los chicos ni se enteraron. Lucía se acercó a Zayn a despertarle.

Vi como Alex despertaba a Cristian y Liam.

Así que decidí despertar a Niall, estaba más mono dormidito, casi hasta me daba pena despertarle.

-Niall. […] Niall. […] Niall.

Abrió lentamente los ojos y se giró hacia mí.

-Hemos llegado –dije sonriendo.

-¿Ya? –dijo mientras se restregaba los ojos y se ponía de pie.

Asentí con la cabeza. Tiró suavemente de mí mientras pasaba a mi lado.

-Pues vamos –dijo mientras se giraba, me miraba y salía por la puerta.


Salimos, allí la temperatura era menor que en Madrid pero aún así hacía mucho calor. Dos coches nos recogieron y nos llevaron hasta una gigantesca casa al lado de la playa.


Niall avanzó el primero mientras los demás mirábamos la casa perplejos.

-Wow… -fue lo único que pude decir.

-¿Os gusta? –rió Niall mientras se acercaba al timbre para después llamar.

Asentí. Al momento una chica rubia abrió la puerta y saltó sobre Niall. Por un momento tuve que retenerme para no ir a separarles.

-¡Niall! Por fin has llegado –exclamó la chica cuando se despegaron.

-Vanessa, cuánto tiempo sin verte –dijo el rubio para volver a abrazarla.

Tosí para que se dieran cuenta de nuestra presencia.

-Oh, Vanessa, te quiero presentar a los chicos, Louis, Harry, Zayn y Liam, ellas son Alexandra, Amanda y Lucía y creo que te acordarás de Cristian –dijo señalándonos.

-¿Cristian? –gritó la chica -¿De verdad eres tú? Madre mía, no has cambiado nada, bueno, ahora eres todo un hombre, cuando te conocí solo tenías tres años.

-Tú tampoco has cambiado, solo que ahora mides más de un metro –rió Cris.

-Chicos, esta es mi prima Vanessa –la presentó, por fin, Niall.


-Encantada –dije dándola dos besos, todos los celos que había tenido se habían esfumado.

*Narra Tamara*

Cuando todos se fueron Álvaro y yo marchamos hacia su rehabilitación. No me importaba haberme quedado con él en vez de ir a la playa, sinceramente, prefería estar con él. En la consulta no me dejaron entrar pero por el cristal pude ver, más o menos, los ejercicios que hacían. Al principio simplemente le movían las piernas, pero más tarde se puso de pie, no avanzó, pero al menos se mantuvo. El hecho de ver que se podía incorporar me hizo llorar. Una enfermera se me acercó.

-¿Estás bien?

-Sí, sí, solo…me he emocionado –respondí secándome las lágrimas.

Miró hacia la sala donde estaba Álvaro y su rostro cambió.

-No me extraña, es todo un logro, me he leído su historial médico –dijo con media sonrisa –Es un chico muy fuerte, debes de estar orgullosa.

-No sabes cuánto –murmuré sin pensarlo.

La enfermera me sonrió y siguió con su trabajo. El doctor que solía estar con Álvaro me llamó a su consulta mientras que mi amigo seguía su rehabilitación. Me miró y sonrió.

-Yo también lloraría –dijo después de un largo silencio.

-¿Q-q-qué?

-Que yo también lloraría. Álvaro ha logrado mucho en estas semanas.

-Eh… sí.

-Quería decirle… -hizo una breve pausa –Más bien, quería pedirle que no viniera más a acompañar a Álvaro.

-¿Qué? ¿Por qué? –exclamé.

-A partir de ahora su rehabilitación empezará a ser algo dolorosa, ha de tener en cuenta que lleva más de un mes sin moverse.

-Pero… No cree que sería mejor que yo estuviera aquí para apoyarle.

-He visto muchos casos, señorita Anderson, siempre dicen eso, y acaban sufriendo más al verles que ellos mismos.

Me quedé cabizbaja, no sabía qué hacer. Yo quería estar con él, pero probablemente, no, seguramente, sufriría yo al verle a él sufrir, el doctor tenía razón.

-Tiene razón –dije con una mueca.

-No se preocupe, si avanza tan bien como en estas semanas, enseguida estará recuperado –dijo sonriéndome.

-Gracias doctor.

-Oh, mire, ya ha salido, vaya con él.

Miré hacia Álvaro, estaba feliz, se veía cansado, pero feliz.

-La veré pronto.

-Hasta entonces.

-Adiós.

Salí de aquella sala y abracé a mi amigo, me devolvió el abrazo con una sonrisa.

-¿Cómo estás? –pregunté al salir del hospital.

-Feliz.

-Me alegro.

-¿Te dijo el doctor…? –comenzó a preguntar con una mueca.

-Sí, no te preocupes.

Sonrió y me abrazó. Al llegar a casa Sonia estaba en pijama desayunando.

-Buenos días dormilona –reí y la abracé.

-Buenos días parejita.

-¿Qué tienes pensado para esta tarde? –dije ignorando su comentario.

-Tumbarme en el sofá –dijo mientras se estiraba en este.

-Vamos a hacer algo entretenido –dijo Álvaro acomodándose junto a ella y señalándome con la mano para que me sentase con ellos.

-Pero mira que sois vagos –dije mientras negaba con la cabeza.

*Narra Louis*

La casa de Niall era muy bonita y su familia, muy amable. La comida fue entretenida ya que la mayoría de la conversación eran anécdotas que contaban sobre Niall y él cada vez estaba más colorado. Miraba a Amanda que reía sin parar, estaba al lado de la madre de Niall y se llevaban muy bien así que esta aprovechó para contarle la vida entera de Niall provocando que este se ruborizase cada vez más.

Al otro lado, Lucía y Zayn no paraban de cuchichear ente ellos. Era un poco molesto, porque ya me habían contado que Lucía estaba algo enfadada, borde… con las chicas y por eso no hablaban mucho así que ella se refugiaba hablando con Zayn, era el único con el que hablaba.

 Mi hermano estaba en la otra punta, entretenido hablando con Cristian y Alex, por fin se había soltado un poco.

Liam y Harry hablaban sin parar con los familiares de Niall y yo estaba al lado de Amanda y Vanessa y no hablaba con ninguna, me aburría, seguía pensando por qué no le gustábamos a Sonia.

-Tú eres Louis, ¿verdad? –pregunto la prima de mi amigo.

-Sí –dije levantando la cabeza para mirarla.


-Niall me ha hablado mucho de vosotros, pero no sabía cuál era cual. Asi que me liaré un poco con los nombres –dijo riendo.

-No pasa nada –la sonreí.

-Te veo preocupado, ¿Qué te pasa?

-Nada nada –dije apartando la mirada.

-¿De verdad?

-No pasa nada –dije sonriendo y volviendo a mirarla.



-No te creo, pero vale –dijo con media sonrisa.

-Vale, lo que me pasa es que… en el avión me senté mal y…me…. ¡duele el culo! –fue la primera escusa que se me ocurrió.

-Vale, si no me lo quieres contar dímelo.

De pronto las luces se apagaron y la madre de Niall vino con una tarta.

-¿Y esto mamá? No es mi cumpleaños –dijo aún más colorado.

-Es para celebrar que estamos la familia…y tus amigos, todos juntos, el año pasado no celebraste tu cumple con tu prima, por ejemplo.

Acercaron la tarta y el rubio sopló las velas. Fue la interrupción perfecta para dejar de hablar con su prima. 

*Narra Sonia*

Al final conseguimos que Tami se sentase con nosotros y vimos unas cuatro películas. La última era de terror y ella acabó tapada con tres mantas, abrazada a un cojín y, de lo abrazada que estaba a Álvaro, estaba metida casi entere el sofá y él. Odiaba esas pelis pero conseguimos convencerla. Pero yo pagué las consecuencias, por la noche estaba tan cagada que acabó viniendo a mi habitación a dormir.


A la mañana siguiente, cuando me desperté, Tami seguía dormida, cosa que me extrañó, ya que eran las doce y media y ella solía despertarse temprano.

Bajé las escaleras y vi a Álvaro intentando ponerse de pie, sin darme cuenta se me cayó el móvil de la mano provocando que se asustase y cayera.

3 comentarios:

  1. K bn q por fin hayas subido capi no aguantaba mas la intriga ahora me he quedao cn la intriga del siguiente pero weno q se le va hacer solo puedo pedirte q subas pronto y q t kiero mazooooo bss

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  2. siempre me dejas con intriga, cuando subes otro?

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