Eran
las cinco y cuarto. Amanda estaba de los nervios y Lucía no aparecía por ningún
lado. En el momento que Amanda se distrajo cogí el coche y fui a buscar a
Lucía.
Cuando
llegué al barrio de sus padres, pude reconocer la figura de una chica corriendo
tras un autobús y, finalmente, se volvió a sentar en la parada sujetando su
rostro con las manos. Avancé hasta
ponerme a su lado.
-¿Quieres
que te lleve? –dije sonriendo vacilante.
Lucía
rió y subió.
-¿Por
qué has venido a buscarme? –exclamó ofendida -. Pensabas que no llegaría a
tiempo, ¿verdad?
-La
verdad es que sí – dije mirando hacia otro lado.
-Pues
pensabas bien –rió. Después reí yo.
-Tonta,
me habías asustado, creía que estabas enfadada.
-¡Pero,
cómo me voy a enfadar por eso!
Ambas
reímos y llegamos a casa, Amanda nos esperaba en la puerta.
-¿Por
qué te has ido? Al menos podías haber avisado.
-Lo
siento, he ido a buscar a Lucía –dije exculpándome.
-Culpa
mía, perdí el autobús.
-Bueno,
da igual. ¡Vamos a prepararnos! –exclamó dando énfasis a lo último.
Estábamos
24 de Mayo y, por si no lo sabéis, era el día que One Direction, nuestro grupo
favorito, daba un concierto en Madrid.
A
las siete y media estábamos listas. Habíamos quedado en vestirnos cada una como
uno de los chicos de One Direction.
Amanda
se vistió como Niall, obviamente:
Lucía
como Zayn. Claramente. Ella estaba loquísima por él:
Y
yo, como no, como Liam:
Nos
montamos en mi coche, yo era la única que conducía puesto que era la mayor, y
fuimos al Palacio Vistalegre de Madrid. Llegamos allí a las ocho y cuarto. Aun
quedaban veinticinco minutos para que empezase el concierto pero entramos para
sentarnos ya en nuestros respectivos lugares. A las nueve menos veinte apagaron
las luces y cinco chicos aparecieron en el escenario. Durante el concierto
reímos, cantamos, gritamos, lloramos… Fue increíble hasta que una chica que
estaba a nuestro lado se molestó porque estábamos gritando.
-¡Zaaaaayn
guapo! –volvió a gritar Lucy entre risas. Las tres nos reímos.
-¿Pero
a vosotras que os pasa, niñatas? –dijo mirándonos con cara de asco.
-¿Qué
te pasa a ti? –respondió rápidamente Lucía -. Esto es un concierto no creo que porque
nos lo pasemos bien te pase nada.
-Pues
lo que pasa es que no me dejáis escuchar a mis ídolos con vuestras estupideces.
Y espero que sepáis que por mucho que gritéis no van a saber que existís.
La
chica esa me estaba molestando mucho, yo prefería no entrar al trapo pero Lucy
se había mosqueado mucho.
-Mira chica, nos da igual… –no le dio
tiempo a terminar cuando la chica le pegó un puñetazo en la cara a Lucía…



No hay comentarios:
Publicar un comentario