8 de enero de 2013

CAPITULO 12


*Narra Zayn*

Había pasado casi un mes desde que estuvimos en España. Ninguno volvió a mencionarlo pero sé que todos pensábamos en aquello. Yo no podía sacarme de la cabeza a Lucía, ¿habría sido muy lanzado al darle el beso? ¿O quizás muy cobarde por salir de allí? En este momento solo podía pensar en que tal estaría ella. Probablemente ansiosa y emocionada ya que al día siguiente sería la prueba en la escuela. Miré el reloj, no eran más que las tres y media en Londres, en España sería una hora más, no era buen momento para hacer nada. Decidí meterme en twitter a ver si se me pasaba el insomnio, pero fue peor, el primer tweet que apareció fue uno suyo. No podía seguir así, estaba dejando de dormir y no sería nada bueno.

*Narra Cristian*

Tami y yo estábamos, como cada día, en el hospital. Lucía y Amanda venían de vez en cuando, pero no les gustaba ir. Tamara odiaba estar allí pero Álvaro era muy importante para ella. Hablábamos mucho, incluso empezábamos a llevarnos mejor que nunca por el simple hecho de vernos y charlar durante dos horas cada día. En un momento de una conversación conté una anécdota que le encantaba a Álvaro, Tamara murmuró por lo bajini “ojala se despertase Álvaro y pudiera escucharla una vez más”. En ese momento el contador de pulsaciones aumentó y mi amigo movió los dedos de una mano. Tami pegó un gritito y una enfermera nos echó de la sala. 

-Quédate aquí y me avisas de cualquier noticia, voy a por Amy y Lucy –gritó mientras corría por las escaleras hacia su coche.

*Narra Louis*

Estos días habían sido muy aburridos, echaba de menos a mis compañeros ya que desde que habíamos estado en España no eran los mismos. Nos divertíamos menos y nunca tenían ganas de nada. Hubo un momento en el que nadie hacía caso a nadie ni a nada y me cansé.

-¿Qué os pasa últimamente? Habéis perdido el espíritu, no sois los mismos y ya estoy harto.

Al decir eso me marché, no me apetecía estas allí viendo como perdían el tiempo. Me fui paseando por Londres, hacía tiempo que no estábamos allí y ya que mis amigos no querían hacer nada, yo decidí recorrerme la ciudad. Me subí en un de aquellos inmensos autobuses rojos y no pude evitar chillar “I LOVE BIG RED BUS”. Al oírme decir eso, algunos, la mayoría, me miraron raro, pero no me importaba aunque un grupito de directioners se acercaron a pedirme una foto, un autógrafo, que les siguiera en twitter, etc. 

*Narra Álvaro*

Abrí lentamente los ojos, me encontraba como si hubiera estado un mes sin moverme. Al parpadear un poco vi unas cabezas mirándome fijamente. Después de un rato pude distinguir que aquellas cabezas eran la de unos enfermeros, pero, ¿qué hacía yo en un hospital? Aquellas personas me hablaban muy deprisa y no podía entender nada. De repente oí una voz por encima de todas.
-¡Dejadme verle ya por favor, dejadme verle!

Me giré bruscamente provocando que una de las máquinas pitase. Me fijé en una pared, había un calendario, en el ponía que era 20 de Junio, pero, ¡era imposible! Había estado inconsciente casi un mes. Tamara, Lucía, Amanda y Cristian entraron atropelladamente por la puerta y se acercaron a mí. 

-Estas bien, no me lo puedo creer, estas bien –repetía constantemente Amy.

-¿Qué ha pasado? –pregunté dudoso.

Iban a responderme pero unos hombres de seguridad les echaron diciendo “ya les hemos dicho que tiene que esperar para verle”. Los médicos y enfermeros me tomaban el pulso, me iluminaban los ojos con linternitas y me hacían preguntas como “¿Recuerdas tu edad? O ¿Sabes tu nombre?

Después de un centenar de pruebas dejaron entrar a mis amigos. Tamara entró en cabeza, me abrazó y se echó a llorar.

-Eh…Ya está, no llores –la calmé.

-Me alegro tanto de que estés bien –respondió.

-Pero… ¿qué ha pasado? –pregunté aun sin saber qué hacía yo allí.

-Ya hablaremos de eso ahora vístete que nos vamos a casa –respondió Cristian que era el que más tranquilo estaba. 

Gracias a su comentario pude darme cuenta de que llevaba puesta la bata del hospital. Iba a bajar de la camilla cuando una enfermera me frenó.

-Respecto a eso… E de decirle que por el fuerte golpe que sufrió a perdido la movilidad en las extremidades inferiores.

-¿¡QUÉ!? 

*Narra Liam*

Louis estaba muy disgustado, con razón. Desde que nos fuimos de España no éramos los mismos, casi ni hablábamos, dormíamos poco o nada, y eso estaba empezando a provocar que nos llevásemos mal. Miré a mi alrededor, Harry estaba en un sofá viendo una película, Zayn estaba en su habitación haciendo quien sabe qué y Niall estaba en la cocina devorando todo a su paso mientras veía un estúpido programa en la tele. Gracias a Louis me di cuenta de que estábamos desperdiciando nuestras vidas. Avancé hasta Harry y apagué la tele, saqué a Niall de la cocina y a Zayn de su habitación y les obligué a que hiciéramos algo todos juntos, a volver a pasárnoslo bien, a salir y disfrutar, cosa que ya no hacíamos. Parece que a los chicos también se les abrieron los ojos puesto que aceptaron.

*Narra Niall*

Louis y Liam tenían razón, teníamos que volver a ser nosotros así que decidimos llamar a Louis y salir de fiesta. En cuanto vino Louis nos preparaos todos para salir esa moche, nos hacía falta cambiar de aires.

A la hora indicada salimos de casa y montamos en el coche de Louis para ir a algún lugar a pasarlo bien. Pasamos por delante de un local y dije a Louis que aparcase. Allí había mucha gente y nos venía bien. Era todo diversión y el tiempo que estuvimos allí se me olvidó todo. En medio de una canción me acerqué a la barra y pedí otra copa. Al girarme miré hacia mis amigos y ya no estaban ahí. Les busqué por el local pero no les encontré así que decidí quedarme allí y divertirme. Una chica rubia se acercó a mí pero no me dijo nada y siguió bailando. Yo, que ya llevaba unas copas encima, me puse a bailar con ella. Mientras me miraba provocadoramente, me acerqué a ella.

Me despertó un rayo de sol que alumbraba mi cara. No recordaba nada más allá de estar bailando con aquella chica. Me incorporé y pude comprobar que allí donde estaba no era mi habitación, ni mi casa, ni ningún lugar conocido .Me incliné y vi a la chica tumbada a mi lado. Me puse muy nervioso. Lo primero que se me ocurrió fue vestirme y volver a casa.

*Narra Harry*

Estábamos desayudando cuando sonó la puerta.

-Hombre, si has vuelto –dijo Liam en tono de burla.

-Sí que tuviste fiesta tú anoche –se burló Louis.

-Ja, ja, ja –rió irónico el irlandés y rápidamente subió a su habitación.

Me dolía mucho la cabeza de la resaca de anoche. En el primer local que fuimos perdimos a Niall, que a saber que hizo, y, como había demasiada gente, decidimos ir a otro a unas manzanas. Pero anoche no era yo mismo. Aunque no lo creáis no estaba pensando en… en ella sino en su amigo, Álvaro. Me sonaba mucho su cara y el hecho de pensar que tuvo aquel accidente el día que nos conocimos me trae un remordimiento aun que no entiendo por qué.

-¿Harry? –Lou pasó su mano por mi cara repetidas veces -¿Estás bien?

-Eh...Qué…Sí –tartamudeé saliendo de mis pensamientos.

-Mañana viajamos a Francia, ¿estás preparado? –preguntó mi amigo.

-¡Claro! 

De pronto oímos como si una manada de elefantes bajase atropelladamente por la escalera.

-Bbbnns días –murmuró Zayn adormilado.

-Buenos días –respondimos los demás sin darle importancia.

-¿Has preparado ya la maleta? 

-¿Qué maleta? –preguntó masticando una galleta.
 
-¡Mañana nos vamos a Francia! –exclamé. Tenía ganas de ir.

-Ups. Ya voy a prepararla –susurró corriendo por las escaleras.

Niall baja a su vez y se chocaron. El rubio tenía unas ojeras impresionantes y una cara horrible.

-Hey bro, ¿Cómo estás? –preguntó Louis dándole una taza de café.

-¡Anoche os fuisteis sin mí! –exclamó enfurecido.

-No te encontrábamos y había demasiada gente, lo siento –se disculpó avergonzado leeyum.

-Bah, da igual –dijo aún molesto Nialler.

 De repente sonó su teléfono.

-¿Quién es? –pregunté curioso.
 
-¿Cristian? –exclamó sorprendido

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