12 de enero de 2013

CAPITULO 14


*Narra Liam*

Fue estupendo. Por fin podía ver a mi familia. Esperé ese momento con ansia y por fin nos habían dado un día para visitar nuestros familiares. Me daba pena por Niall, ya que él no podía ir a su casa ya que era en Irlanda, pero al final fue con Zayn. Yo no podía ser más feliz. No paramos de hablar en todo el día, me preguntaban todo lo que se les ocurría, y llegó al pregunta que esperaba.

-¿Y qué tal en España? Tenías muchas ganas de ir –preguntó mi madre haciendo que yo enmudeciera. Instintivamente torcí la boca y finalmente sonreí.

-Sencillamente, fue un viaje... Interesante –dije para contestar. No quería mentir a mis padres pero tampoco contarles todo.

-¿Interesante? 

-Sí –respondí rápidamente.

De pronto sonó mi móvil, cosa que agradecí.

-Disculpadme un momento –dije a mis padres y me marché rápido a la cocina.

*Conversación telefónica*

-Gracias, gracias, gracias.

-¿Pero a ti que te pasa?

-Me acabas de sacar de un apuro.

-¿Cómo? ¿De qué?

-Ya te contaré, bueno ¿qué pasa?

-Ah, sí, ha llamado Simon a Niall y… ¿adivina donde vamos a estar después de ir a Francia?

*Narra Amanda*

En cuanto colgó aquel papel en el corcho esprinté para verlo y me llevé una sorpresa. ¡Nos habían cogido a las tres! Estudiaríamos allí con una beca ese año. Lucía estaba más que contenta puesto que si no la aceptaban tendría que recuperar las asignaturas pendientes. Tamara no paraba de dar saltitos, realmente parecía una niña pequeña.

-Venga Tami, ya, para, ya, tranquila –decía Álvaro para que se calmase.

-¿Cómo voy a estar tranquila? ¡Nos han aceptado! –gritaba sin cesar de dar saltitos.

Álvaro se fue con Lucía a visitar las instalaciones mientras nosotras esperábamos a que la directora nos diese los documentos que tendríamos que firmar. De pronto una chica que estaba a su lado se le acercó.

-Hola, ¿a vosotras también os han aceptado? –preguntó sonriente.

-Sí –exclamó emocionada Tamara.

-Eso es genial, me llamo Alexandra.

-Encantada soy Tamara -dijo feliz mi amiga.
 
-Yo soy Amanda.

-Encantada yo también. Espero veros por aquí. Hasta luego –se despidió y se marchó puesto que le estaba llamando otra de la que serían nuestras compañeras.

La directora trajo los papeles y volvimos a casa. Allí nos esperaban Álvaro, Cristian y Lucía haciendo la comida.

-Macarrones para todos –canturreó Lucy cuando llegamos.

Reímos y nos pusimos a comer. Al acabar nos sentamos en el salón y veíamos la tele mientras firmábamos los papeles. Estábamos indecisas, había muchas actividades por hacer.

-¡Ya está!, creo –exclamó Tamara.

-¿Qué vas a elegir? –preguntó Cristian.

-Baile, obviously. 

-Me da que a baile nos vamos a apuntar todas –reí.

-También voy a apuntarme a clases de guitarra, siempre he querido aprender –dijo emocionada.

-Yo me voy a apuntar a piano –exclamó Lucy metiéndose en la conversación.

-Yo no sé qué instrumento escoger. No me decido. Yo creo… me voy a  apuntar a percusión –dije convencida.

-Ahora entre las tres formáis una banda –rió Álvaro divertido provocando nuestra risa.

-En el folleto dice que cerca hay un gimnasio y podernos hacer algún deporte, ¿nos apuntamos a voleybol? –propuso Lucía.

-Vale –sonrió Tami.

-Yo prefiero hacer otra cosa, a mí los deportes no se me dan bien.
-Entonces, ¿Qué más te vas a apuntar? –preguntó Álvaro.

-No sé, ya si eso me apunto allí a algo.

Terminamos de rellenar y firmar todo y fuimos a entregárselo a la recepcionista.

*Narra Louis*

-¡Ethan! –chillé al ver a mi hermano *(nota: sé que Louis no tiene hermanos)* bajando las escaleras.


-Sorpresa –exclamaron todos, incluido él.

-Hacía mucho que no te veía, ¿Cómo estás? –no podía creérmelo, le había echado mucho de menos, hacía años que no nos veíamos.

-Todo me ha ido bien, y veo que a ti también –rió mi hermano.

Estuvimos todo aquel día hablando, teníamos demasiadas cosas que contarnos.

-Mañana viajamos a Francia, con el tour.

-Que bien, aun que es una pena que solo nos veamos durante este rato.

-Oye, ¿quieres… -no creía que fuera una buena idea pero necesitaba volver a estar con mi hermano- ¿Quieres venir con nosotros?

-Claro –el rostro de mi hermano cambió por completo, se notaba que él también me había extrañado.

Más tarde, llamé a los chicos para decírselo, sabía que no se lo tomarían demasiado mal. Después de una larga charla todos aceptaron que Ethan viniese con nosotros a Francia. Cogió su maleta, que ya estaba hecha puesto que había llegado hoy, y nos marchamos de vuelta a Londres, no sin antes despedirnos de nuestra familia.

*Narra Tamara*

Los chicos se quedaron en casa y nosotras fuimos a la universidad. Allí entregamos los formularios. Me volví a encontrar con Alexandra, me había caído muy bien.

-Hola Tamara –saludó efusivamente.

-Hola Alexandra, esta es Lucía –presenté a mi amiga.

-Encantada.

-Hola, soy Sonia –dijo una chica morena que venía con ella.

Todas nos presentamos y nos llevamos muy bien. Nos avisaron de que tendrían que revisar todas las inscripciones y que volviéramos más tarde, así que decidimos ir las cinco a tomar un café.

-¿Os habéis enterado de que hay que alquilar una casa en el campus? –preguntó de pronto Alexandra.

-Ah, no lo sabíamos –dijo Amanda.

-Sí, hay casa de todos los tamaños y habitaciones, son muy bonitas, pero algo caras –añadió Sonia.

-¿Y si compartimos una las cinco? –propuse – Así no nos saldría tan cara.

Sonia y Alexandra hablaron algo entre ellas. Y Lucy y Amy también.

-Por mí parte me parece bien –dijo Amanda.

-Y a mí –continuaron las demás.

-Así que, compartimos una casa –comenté emocionada.

Terminamos el café y volvimos. Preguntamos lo de las casas y, como éramos las primeras, nos dejaron elegir. Finalmente elegimos esta.




-Wow, es increíble –dijo Lucía son dejar de mirarla.

Por el precio que nos daba decidimos comprarla en vez de alquilarla. En el campus había habitaciones pero lo construyeron cerca de urbanizaciones y por una ley debían comprarlas y por eso las alquilaban. Estaba a menos de cinco minutos de las aulas y era lo suficientemente lejana para no tener que estar al lado de las clases. Lo que quedaba de tarde lo dedicamos a decidir de quien era cada habitación y trasladar algunas cosas. Para la hora de la cena casi todo estaba listo. Álvaro y Cristian nos habían ayudado a traer nuestras cosas.  Aun no podía creer que habíamos comprado una casa. Tenía un cuarto de invitados y Sonia y Alexandra dejaron que Álvaro y Cristian se quedasen en él. La casa donde estábamos viviendo era de mis padres así que no había problemas en mudarnos aquí.

*Narra Álvaro*

Cristian y yo nos habíamos quedado viendo una peli en casa y de repente recibí una llamada de Tam. Puse el altavoz.

*conversación telefónica*

-¡!¡!¡!¡!

-¿Qué? Tamara no te entiendo.

-¡Nos hemos comprado una casa con una chicas que hemos conocido aquí!

-¿Qué? ¿Pero tú has escuchado lo que acabas de decir?

-Ya sé que suena raro, pero por unos problemas que hubo venden las casa a muy buen precio, venid y os la enseñamos y os presento a nuestras compañeras.

*Fin de la conversación*

Cristian se quedó tan asombrado como yo y rápidamente fuimos a verla. La verdad es que la casa era increíble y el precio más aún. Tamara siempre encontraba chollos no sé cómo lo hacía.

-Hola chicos, estas son Alexandra y Sonia –presentó Amanda.

 
-Hola, soy Álvaro.

-Yo soy Cristian.

-Muy bien, ya que os habéis presentado ayudarnos a traer nuestras cosas –dijo riendo Lucía.

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